La temporada se acerca, en las calles ya se siente el calor y el sol empieza a ser el protagonista brillando cada vez con más fuerzas sobre el río Coronda.

Pero, del otro lado, solo a dos cuadras de la costanera corondina, la realidad es otra. La actual administración municipal carece de luz, de calor, el ambiente se encuentra oscurecido por las nubes.

La imagen que se llevan los “turistas” que se acercan a la ciudad es sólo de  confusión, al ver cómo los yuyos se adueñaron de lo que antes eran playas de arena, ahora no es más que una extensión de las islas, los límites visuales se han borrado por la negligencia operativa de una administración que no fomenta el turismo (cómo herramienta), la isla se ha trasladado a la ciudad, a la ciudad la han convertido en una isla.