Hugo Alberto Peralta, alias Chorizo. 37 años.

Alejandro Andrés Candia. 32 años. Fotos Periódico Corondino.

Pasado el mediodía de ayer al menos cinco internos de la Unidad Penal Nº 16, situada en el extremo oeste de la ciudad, en el límite con Pérez, lograron saltar la pared este del penal y ganaron un descampado para escapar. Pero sólo dos lograron su objetivo y anoche seguían prófugos mientras los otros tres fueron recapturados en los alrededores. Durante la evasión se produjeron enfrentamientos entre internos y guardiacárceles, peleas en la que dos efectivos fueron heridos de gravedad, uno de ellos de un profundo puntazo en el cuello aunque según se informó a Periódico Corondino, estarían todos fuera de peligro. Sus identidades y fotos las reservaremos por cuestiones de seguridad de los mismos empleados. En tanto, dos internos resultaron con traumatismo de cráneo y contusiones varias.

Varias versiones oficiales y trascendidos de todo tipo rodearon la fuga a lo largo de la tarde sabatina. Un familiar de los internos del pabellón 4, donde estaban alojados los evadidos, admitió a La Capital que los prófugos “recibieron ayuda externa de un auto” y que desde el vehículo “se tirotearon con los vigilantes de una de las torres del penal”. A última hora de ayer, en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, permanecían internados tanto los uniformados como los dos internos lesionados.

Los internos Hugo Peralta y Alejandro Candia lograron correr lo suficiente y seguían prófugos anoche. La fuga se produjo cuando un grupo numeroso de internos rodeó a dos guardiacárceles y comenzaron a pegarles. En esas circunstancias uno de los presos extrajo una púa y le asestó un puntazo en el cuello a uno de los efectivos mientras los otros comenzaron a darle patadas al segundo agente.

Esto les permitió a los reclusos mantener a los dos uniformados por unos minutos como rehenes y al retenerlos bajo amenazas lograron avanzar sobre un descampado vecino. En segundos, cinco de los internos corrieron para atravesar el primer perímetro de seguridad y en un momento quedaron en dirección al paredón este. Entonces comenzaron a trepar y atravesar alambrados. A esa altura los vigilantes de las torretas comenzaron a disparar y corrieron por los laterales de la unidad para impedir la fuga.

Apoyo externo

Una versión que no pudo ser confirmada oficialmente, pero que fue deslizada por vecinos de la cárcel y familiares de presos, sostuvo que a metros del descampado por el que huyeron los prófugos un auto los esperaba y cubrió la retirada a balazos.

La zona esta rodeada de viviendas y la pared este del penal da a un descampado que termina en una tranquera que ayer a la tarde estaba abierta de par en par. Minutos antes por allí habían pasado al menos dos de los evadidos. “Vimos mucha policía y escuchamos tiros por todos lados. Las camionetas se metieron por atrás, donde está la villa. Iban por todos lados y se escucharon muchos tiros”, dijo una vecina que vive a metros de la penitenciaría. En tanto, un niño cuya familia vive también a metros del lugar, contó todavía asombrado por el despliegue policial que “anduvieron por todos lados los policías. Se metieron en el campito y buscaban, pero no encontraron nada”.

Uno de los internos recapturados era traído a la Unidad 1 de nuestra ciudad.

La gran pregunta es saber de qué manera se prepara a los empleados para que ingresen y que luego de estar en las fuerzas qué logística montada hay para cuidar su calidad laboral y su integridad física.

Aporte informativo y fuente parcial: Diario La Capital.

Locales – Periódico Corondino