Lo decíamos hace 10 días, cuando se iniciaba la aventura más importante en la vida de 39 adolescentes corondinos… “Lo que importa es que nuestros hijos sean felices”. Quizás pueda tomarse como que es una cuestión material donde todo lo que estaba en juego se cubría con dinero.

Pero va más allá de eso. Nos debemos adaptar a la sociedad en la que estamos insertos y en verdad la mayoría de las cosas se maneja con el denominado “vil metal”. Lo que debemos lograr es transformar lo que tiene una base aparentemente material y llevarla a otro plano.

Gente… aún hoy, algunos 20, otros 25, 30 años hace que fuimos a Bariloche y en otros tiempos y seguimos recordando ese viaje como una de las experiencias más maravillosas que nos tocó vivir. Podemos pensar que estaría bueno acercar el destino y abaratar los costos para que en realidad el viaje de estudios sea de todos y no de algunos… es una cuenta pendiente que alguien algún día se animará a corregir.

Nosotros, con un tono egoísta sin dudas, hablamos de la experiencia que se notó en los ojos cansados, emocionados y ya nostálgicos de estos 39 pibes que pisaban tierra corondina el viernes, pasado el mediodía, pero ya en sus memorias se iba volcando cada momento vivido: la nieve, los juegos, el culipatín, las reuniones con los compañeros, el afianzamiento de las relaciones, los gestos, las nuevas experiencias, la diversión, el destape de quienes parecían serios, las ocurrencias de algunos, el nacimiento de galanes y de niñas bonitas.

Y no es menor haberse sentido un poco aves al poder volar, un poco koalas al poder trepar, un poco osos al disfrutar del blanco de la nieve. La naturaleza y la modernidad les regaló diez días con tanta diversión que terminaron siendo agotados y abatidos por esa felicidad donde incluso pudieron sentirse adultos por un rato en algunas cuestiones…

“Tanta alegría seguida me va a hacer mal / Vengo con un ritmo que no puedo pilotear / Tanta alegría seguida me va a enfermar / Por este camino voy seguro al hospital / Tanta a alegría seguida me va a matar / Mejor sería que abandone el carnaval” cantan los Auténticos Decadentes, y detrás, 40 chicos de Coronda que sintieron esa posibilidad de ser verdaderos privilegiados en tiempos difíciles, pero sin la música de Baglietto.

Es como una hermosa licencia que se dieron y que servirá de intersección para lo que viene, que de a poco dejará de ser tan liviano aunque todavía tendrán para celebrar, como será el 16 de Diciembre con la colación y la despedida de su querida Escuela Normal, como les gusta decir.

José María Peralta y Claudia Villanueva fueron fundamentales a la hora de cuidar a los chicos como padres delegados en el viaje –Jorge Schechtel y Carina Sobrevilla especialmente tuvieron otro rol muy valioso antes- y vale la pena inmortalizar este mensaje antes de la partida desde el aeropuerto de Bariloche: “Estamos llegando a la culminación de un ciclo que comenzó hace dos años. El objetivo era el viaje de egresados a San Carlos de Bariloche, atrás quedaron las innumerables reuniones, los beneficios y las esperanzas de poder hacerlo. Finalmente el momento llegó y 40 personitas llenas de ilusiones, expectativas y deseos emprendieron el sueño de todo estudiante. En primer lugar queremos agradecer a los chicos que confiaron en nosotros para que los acompañemos en el viaje, en segundo lugar al resto de los padres que colaboraron y nos transmitieron su apoyo constantemente y por último a nuestras familias que supieron entender el desafío que representa estar 9 días con 40 pibes con las pilas recontra cargadas. Queremos resaltar la conducta de los chicos durante todo el viaje, el respeto hacia nosotros y hacia los coordinadores y personal del hotel, lógicamente esto quiere decir que tienen una buena educación de sus casas porque hemos podido observar en otros grupos serios problemas de convivencia y/o conducta que sin duda hubieran empañado el viaje. Simplemente esperamos haber estado a la altura de las circunstancias, si hubo algo de nosotros que no les gustó o lo interpretaron de otra manera sepan que se debió a nuestra gran responsabilidad de velar por ustedes y por ayudarlos a cumplir el sueño y les pedimos disculpas. Muchos de ustedes nunca habían tenido contacto con nosotros y sin embargo hicimos una linda relación que ojalá dure mucho tiempo. Finalmente queremos agradecer a Dios, por habernos bendecido de estar acá y de cuidarnos a todos. No tenemos más que agradecimientos, sepan que los queremos mucho y ojalá el destino los premie en sus proyectos futuros, con todo el corazón, Claudia y José”.

Al respecto, Kevin Parizzia, Supervisor de Ventas de la empresa Travel Rock –diez puntos-, quiso dejar un mensaje a la Promoción 2017 de la Escuela Secundaria Orientada N° 201 “José Elías Galisteo”: “Y así, otra historia culmina… nuevamente cerrando otra hermosa etapa de la adolescencia acompañado con ellos, Travel Rock. Ya es una tradición en Coronda ser Travelrockers, tanto como el viaje de egresados a San Carlos de Bariloche. Parece mentira que hace 5 años comenzaban la secundaria, hace 2 elegían el destino Bariló y la empresa que se encargaría de cumplir este sueño… hoy ya de regreso del recreo más grande del secundario pensamos… AÑO TRAS AÑO DEPOSITAMOS NUESTRA CONFIANZA EN ESTAS EXPERTAS MANOS Y LOS RESULTADOS SON SIEMPRE LOS MISMOS… CHICOS ALEGRES Y FELICES, sin la preocupación mayor que disfrutar, porque saben que todo lo demás está cubierto. Actividades de todo tipo, comidas de calidad, excelentes hoteles, cuidado permanente y especialmente la garantía y tranquilidad del cumplimiento. Hoy simplemente queda por decir gracias a la empresa que estuvo a la altura de este gran sueño… gracias TRAVEL ROCK y gracias Coronda por volver a confiar en ella”.

Con un chocolate en rama –tremendo…- o con una anécdota saliendo atrás de otra a la velocidad del esquí, nos acomodamos agrandados, anchos de satisfacción porque tenemos algo de culpa por esas caras de felicidad, de paisajes que quizás tarden años en volver a visitar…

Bariloche ya pasó… pero ese avión nos devolvió a nuestros hijos ojalá que con más herramientas en sus mochilas del corazón para prepararse para lo que viene, que será para algunos más difícil que aprender a esquiar o patinar en cinco horas…

Nosotros nos seguimos acordando de lo que vivimos… pero la verdad, es mayor la felicidad casi al borde de las lágrimas porque ellos, nuestros hijos, nuestros amores, nuestros pichones, tomaron el vuelo más lindo de sus vidas… y la sonrisa los cubrió como la nieve a aquellos hermosos paisajes argentinos.

“¿Fuiste feliz?” “Soy feliz”. Y el mundo… sigue andando.

 

Locales – Periódico Corondino